domingo, 27 de noviembre de 2011

Listen.





"Auténtico: Honrado, fiel a sus orígenes y convicciones." 


Según la RAE, auténtico significa eso. Pero creo que a la hora de definir a una persona y tildarle de auténtico es hacer referencia a una serie de características de las cuales, por suerte o por desgracia, la mayor parte de la gente de la que estamos rodeados carece. 
Si yo te llamo auténtico, quiero decir que veo que no eres de cartón piedra, y que vale la pena poner la mano en el fuego por ti. Cosa que, he de decir, no estoy dispuesta a hacer por muchos. 


Hace menos de un año que nos conocemos y creo que el número de veces que tengo ganas de darte collejas es igual al que tengo de darte abrazos, por que, colega, eres auténtico. 


Podría compararte con un erizo. De hecho, puede llegar a ser un símil para ambos. Pero ni toda la pintura negra, ni el cuero ni los pinchos puede conseguir que alejes a la gente que de verdad quiere estar cerca de tí.


Por que esa extraña habilidad de soltar cortes de manga y luego sonreír como si tan solo hubieses preguntado la hora es no menos que curiosa, y los Monster con pedazos de pizza quedarán en los bordes de la historia de un par de personajes que se cruzaron por la facultad. 


Por que eres tan reconfortante como un chocolate caliente en invierno, y tu hiperactividad es más efectiva que el café, y eso, siendo yo, es decir mucho. 
Valiente personaje que sonríe bajo los días grises, y que a pesar de todo, sigue dando zancadas por una vida perra y sin banda sonora, con unas botas militares que probablemente pesen más que yo. No me cabe la menor duda que a pesar de las hostias, y de los desengaños, los riffs de guitarra siguen haciendo latir a un corazón, que como probablemente pienses, tiene ya más arañazos que zonas sanas. Por que te exijo que sigas, por que simplemente el hecho de ser auténtico, ya te hace libre. 


Y las personas libres, son las que en el fondo, y cuando pasa la tormenta, consiguen mirar al horizonte sonriendo a media voz. 


Espero que estas palabras desangradas a horas que ya no funcionan ni los relojes, te hagan sonreir y pararte a pensar en todo lo que vales, por que es todo eso, y mucho más. 


Y que nunca te vea bajar la cabeza, por que no hay nada mejor que retar a la vida con la ceja levantada. 


Y con todos mis respetos, me despido esperando dejar un buen sabor de boca. 



TGV.



Creo - y solo creo - que a estas horas veo el teclado doble, y que con la cantidad de veces que le estoy dando al Delete, son más que suficientes como para irme a la cama, aún así, intentaré darle a Publicar en vez de a Guardar. 


Mientras iba en el coche, a esto de las 9pm, se me ha ocurrido el inicio genial de un texto que podría llegar a ser cojonudo si no fuera por todos los pelos y señales que habría que dar para que las historias llegaran a cuadrar. Pero imagináos. 



"Dos años después, y que ese grupo tan diferente, dispar y a la vez, igual, se vuelve a reunir entre la niebla, para recordar que, a pesar de ese tiempo, siguen siendo iguales. Cada uno diferente a su manera, pero igual en esencia. ¿Y por qué? Por que todo están rotos por dentro. Todos fueron, han sido y serán juguetes del presente, por que del pasado ya lo fueron, y del futuro solo lo serán si se dejan. Cada uno tiene sus cartas que jugar y, mientras fuman con la desidia de aquel que no tiene ya nada que perder, esperan a que la nueva baza de cartas que les de la vida les de al menos la oportunidad de jugar. 
Y todo esto, mientras las castañas se asan encima de unas brasas que amenazan con apagarse, y unas luces de navidad que a pesar de no estar encendidas, traen a la cabeza todas esas historias que no quieren recordar.
Y todo, mientras esperan a la impuntualidad que siempre los ha caracterizado." 


Y eso puede ser el comienzo de una historia en la que se desdibujan realidades y, ni los ángeles son tan buenos como los pintan, ni los diablos tienen toda la culpa. 
A pesar de todo, siguen disfrutando con brillo en los ojos de los chupitos que saben que en el fondo van a atraer a los fantasmas, y van a respirar el vaho de las horas intempestivas de la noche en las que nada más que las almas en pena van a estar paseando por unas calles en las que el rock, las chustas de los cigarros y el mal humor que precederá a los amaneceres va a estar despierto hasta que los periódicos sacudan al nuevo día con noticias que prometen cambiar el mundo y lo único que hacen es zarandear al presente con nuevos ríos de tinta que no llevarán a ninguna parte.


Y mientras la niebla serpentea por las calles y se tira a la yugular de las farolas, nunca sabremos qué más nos queda por perder, amén de el sentido común, la dignidad y la vergüenza, que creo que, por mucho que nos pese, hace mucho tiempo que se quedaron perdidos en el fondo del vaso de una bebida que creímos acabada y que nos perseguirá hasta que alguien ponga la razón sobre la mesa, y acabe con la partida.






"Mañana, que hoy estoy fatal, que a tí nadie te grita.
Que lo hago por que corre, tu sangre por mi tripa. Y yo, curo más, que todo lo que puedas respirar, vamos a frenar, confía brother sigue, mi compás, tu puedes todo, y más." 


Benditas canciones que de vez en cuando traen consigo - por obra y gracia del cosmos y más allá - la misión de ponerte los pies en el suelo.


"Amanecer charlando, con cara de locos."


¿Y qué más? 





sábado, 26 de noviembre de 2011

“We are dying from overthinking. We are slowly killing ourselves by thinking about everything. Think. Think. Think. You can never trust the human mind anyway. It’s a death trap.”



Por que llega un momento en el que extraña - e irracionalmente - me viene a la cabeza una palabra que oí mucho en mi época del hospital.
Asepticidad. 



Y qué bien suena en determinados momentos. 
MF, se aséptica.
Siempre. 
No falla. 


A estas alturas de la historia, uno ya no sabe si darse la vuelta para ver si su sombra sigue ahí, o se ha ido a tomar unos chupitos de Jack con la del vecino. 
Total, ya de puestos, el azar sigue tomándome el pelo. 


- This is how you remind me - Nickelback, a estas alturas, en el Itunes, no eres nada sano. 
- This time I'm mistaken
For handing you a heart worth breaking - 
Venga, vamonos. 


Y sí, cuando entra en calor, duele. Y sí, hablo en tercera persona con toda la intención del mundo. 

Hola, Quique. Nos encontramos de nuevo. Hace un rato, en el bar, tu voz no sonaba tan.. así. Tan ronca, raspante.
Pero de estas que te raspan hasta la médula. Aun así, voy a resistir la tentación de cambiar de canción, por que a estas horas, lo único sano que podría hacer sería bajar a la cocina a por un vaso de leche y unas galletas, y me da que no. 
En fín, voy a aprovechar un inciso - nada sano, hablando de tal y eso - de La fuga, para despedirme. 

32días. 


"Absurdo, como un domingo por la tarde,
como las balas por el aire, 
como el puto despertador.
Inútil, como los besos que no diste,
como un cuerpo que se viste,
cuando me desnudo yo.

Y ahora que, voy más solo que la luna, negociando gasolina para este amanecer, ya ves, voy buscando en la basura, unos labios que me digan, esta noche quédate." 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Soundtracks.




Que un domingo de resaca te digan algo así como, textualmente esto, 
"Mi opinión de tu blog: 

  •  Ha sido muy gratificante
  •  Ha sido siniestro y a la vez calido!
  •  Ha sido tan familiar como desconocido!
  •  Ha sido tan intelectual como incoherente
  •  Ha sido tan logico como filosofico!
  •  Ha sido tan andrea como andrea!  Ha sido muy tu!
    • A sido muy el muy ella my YO muy todo aquel q te conoce yq entiende lo q eres capaz con ese don tuyo de teclear en un simple teclado de ordenador o de iphoneeee
    • Ha sido, como dije antes, digno de ti!"

  • Hace que de repente te suban ganas por la columna vertebral de seguir escribiendo. Por que leer eso hace que una pelota cálida se te ponga en el estómago, y si ya luego, lo que haces es discutir sobre alguno de los textos que hay, viendo que hay alguien que los ha leído con todo el interés del mundo y que siente como suyo un pensamiento tuyo que has plasmado en esta simple página web, te hace sonreír, como poco. 

  • Por que hoy por fín he conseguido tomarme un chocolate a la menta - Hola, invierno - y la sesión de Soundtrack's de películas que me estoy dando en vez de dormir - error máximo -
  • van a conseguir que reúna fuerzas para mañana sí o sí. 



Mañana me toca levantarme a una hora en la que ni siquiera están puestas las calles, y estoy pensando que debería cargar una dosis de nueva música, y meter el cuaderno-de-pintá y los lapices de colores para la sala de espera.  
  • Me voy a ir a ver si duermo algo, por que a este paso el despertador me va a gritar que me vaya a la puñetera cama. 

  •  

sábado, 19 de noviembre de 2011


Y que en estas épocas empiezas a hacer balanza, ves que se acaba el año y dices, joder, qué rápido ha pasado, no?

martes, 15 de noviembre de 2011

Departures.



Sí, ese dibujo perdido que quedó guardado entre los textos y los bocetos de las tardes de invierno y las preguntas que se evaporaron con el humo del chocolate caliente. 

Todas esas tardes de puta película con mantita, donde dos universos chocaban y los colapsos quedaban evidenciados por una lluvia de ropa por el suelo, que se mezclaba con los lápices de colores, los botellines de cerveza y los libros de poseía. Todas esas veces qeu las velas se fundieron tras horas de charlas insufribles para el mundo. 

Esas burbujas de pensamiento que no hacía falta decir, la ausencia de nadie y las frases escritas en la pared con carboncillo. 

Un "crimen racional" al lado del dibujo de los niños que fueron. Manchas de pintura que van sumándose a las letras de las canciones, los posters y las fotografías. 

Son raros, son los lados de una misma moneda. Y el peligro de estar tan cerca es que podrían quemarse, pero ambos saben que llega la hora de correr el riesgo y que las sábanas del domingo por la mañana queden manchadas de café mientras la risa sustituye a la radio y nubes pasan imperturbables por la ventana del techo. 

"Partículas de emociones detrás de drogas cortadas." 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cuadernos negros, crema de manos y gelocatiles.



Me produce mucha curiosidad la gente que se dedica a disecar promesas y a esquivar preguntas directas. 
Es algo raro, como el escalofrío en la espalda que me producen las incógnitas. 

Me acabo de asomar a la ventana y me he cruzado con las huellas de la última vez que me apoyé en el cristal para ver pasar a los recuerdos. Sí, miralas, ahí siguen, ahora hacen contraste con la luz de la tercera farola de la calle, la que me saluda cada noche y me cuenta si llueve o no. 
Hice lo que prometí antes, colocar la leonera, y parece que al menos tengo un poco de espacio más donde respirar,  ahora tengo el suficiente como para inhalar hondo y refugiarme en el sillón reclinable envuelta en una manta. La cámara me vigila desde una esquina de la mesa, justo detrás del cactus, para que no se me escape ningún suspiro. 

La pandilla de Quique Gonzalez, Ismael Serrano y Marwan me están dando una dosis en vena de cantautores por los cascos que me está dejando de vuelta y media. 
Creo que a veces tengo tendencias de autotortura, pero es que no puedo evitar sonreír ante un "Es personal, una puerta inaccesible, es personal, personal e intransferible." que me infla la espina dorsal de recuerdos y me da un pedacito del pastel de nostalgia que me pide el cuerpo a estas horas. 

Creo que voy a oficializar el pijama como uniforme de domingo, con calcetines gordos de colores - para que al menos tenga color algo en el día - y un tazón de café como Polo Norte en mi habitación. 

Antes estuve pensando en la chica de la camiseta descolorida, y en sus noches de resaca. Y lo he asociado con las luces en movimiento del viernes por la noche - liada de las grandes - de la que saqué unos cuantos rasguños en el punto G de la nostalgia, que tengo intención de curar con unas latas de cerveza y una tarde de tirarme al Sol de invierno a ver pasar el tiempo delante de mis narices sin intentar detenerlo. No necesito llorar para desahogarme, necesito que mi cabeza deje de bombardearse a sí misma con aluviones de ideas para dormir tranquila,  y que las cortinas de humo que se me forman como analgesia al corazón desaparezcan. 

"Pero ella querrá algo más, y yo nunca supe dar promesas, que no hay un corazón que sepa andar cuando le golpea la exigencia. Pero ella querrá algo más, algo que durará para siempre, no sé si podré dar algo más, que un amor eterno de tres meses."  ¿Ves? Este tipo de frases. 

Pero de momento no voy a huir, entre otras cosas, por que solo huye quien tiene un sitio donde ir, y por que, según un blog que leí hace poco, "Huir significa ir a buscarte." 

Necesito que las luces de invierno hagan un pacto con mis tazas de café, y consiga un poco de silencio para poder terminar de estar de una vez, por que ya no me reconozco ni metida en mis botas negras. Debe ser esto de hacerse mayor, y de darse por vencido. Igual, o no. 

Igual lo que hago es esconderme dentro del abrigo homeless y dejar que pase el invierno sin moverme del sitio, si me siento contra la pared los problemas pasarán tan deprisa que no se darán cuenta de que estoy ahí.

Y me ha dado por buscar entre mis papeles por una anotación que creía que había perdido, pero he re-encontrado. 

"You said try and lose.
Everything you've known.
Everything you've seen.
Everything you've loved.
Everything you've been.
Everywhere you've walked.
Every song you sing, 
and every time you wake..
It haunts you once again." 


Me voy a tomar por culo. Digo, voy a cambiar de lista de reproducción y a por otra taza de café. Arrivederci. 



Only option left.


I don't give up easily; I fight for what I want. It takes a lot for me to actually give up on something or someone. I can't just throw away all the hard word and time I put into it. I can't just give up because times are hard, especially if that person means so much to me. I keep fighting for what I want until I can't fight anymore, until giving up is the only option left.

No te salves.


No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.


M.B. 

Rojo.



Tardes de domingo como las de hoy, deberían pasar de largo sin saludarte, por que una tarde  gris como esta te deja un regusto amargo en la boca del estómago no es sana para nadie. 


 La carpeta de música de carretera sonando con sus riffs de guitarra y aires de melancolía,  y yo intentando recomponer un poco mi cabeza después de un fin de semana del que extrañamente he salido ilesa. Aún me pregunto cómo, por que estoy pensando en darme de baja en la vida social e irme de retiro espiritual a pintar y a tomar té con menta envuelta en una sudadera grande y con ganas de respirar aire fresco. 
Ultimamente se me hacen muchas preguntas, y estoy empezando a pensar que se esperan de mí cosas que no. No, y punto. 
A todo esto, hecho de menos nadar, creo que voy a ir a la piscina un día de estos a meterme debajo del agua y a aguantar la respiración para oir silencio. 
No lo sé, de hecho, cada vez creo que sé menos, y las ganas de hundir mis sentidos entre los hielos de un whisky perdida en medio de la nada no van a ayudar, pero si me fijo mucho rato en las nubes me doy cuenta que me gustan más cuando se mueven deprisa, así que creo que me voy a mimetizar con ellas y a moverme rápido, así estaré más a salvo.  


- Sick and tired, I stand alone - Benditas canciones de Metallica, con jodidas frases oportunas que te contraen el diafragma sin querer y te cuesta volver a respirar. Esto de la música tiene más efecto del que pensaba, analgésico o no, pero hace efecto. Anda, mira, Placebo, lo que me faltaba. Bueno, otro trago del café y a continuar. 
La hoja ya se está secando, pero creo que me gusta más ahora. Y los libros que cogí el otro día de la Biblioteca los tengo aquí, en un montón sin organizar, debería ponerme con ellos, y ya de paso, a intentar dibujar, que es lo único que últimamente me abstrae. 


Últimamente le estoy demasiadas vueltas a la frase "El tiempo no será jamás un amigo", y cada vez estoy más convencida de que es totalmente cierto. Time is always against us. 
Estas brainstorms  que me sirven de terapia no tienen mucho sentido, pero me ayudan a encontrar un poco de tranquilidad y una praxis para seguir adelante sin quemarme. 
¿Ves? 


No, no lo verás, pero es lo mismo, ni yo misma lo entiendo a veces. Me voy a volver un cactus. He dicho. a hacer un recopilatorio de frases que me gustan en mi libreta roja. De estas de llevar siempre encima y apuntar lo que se te venga a la cabeza. Otra buena terapia. Por que a lo tonto, he vuelto a terminar escuchando Schranz, y esto no puede ser bueno. 
Una de Moonlight Shadow, remix del señor Kröcher, para un ultimo empujón para coger fuerzas para organizar la leonera. 


Espera, igual si la organizo, se me organiza la cabeza también. 
Probemos, total, esto de las hostias de tristeza y melancolía se está convirtiendo en mí en algo tan habitual como mis cuatro cafés para seguir con los ojos abiertos. 











viernes, 11 de noviembre de 2011

10 minutos más tarde.



Y de estas que te pones a escribir sin saber muy bien por qué, y encima a horas intempestivas.
Que decides no borrar nada de lo que teclean tus dedos y miras el reloj, 3:39.
Muy bien, otro día que no consigues dormir antes de las 12, claro, con Justice en la cabeza, el regusto del toffee en la boca y el mareo de la tanda de Coronitas en sangre, dificilmente vas a dormir.
A todo esto, tu tensión se desploma al suelo a las 00:30 y ves todo en píxeles y oyes con eco, pero todo bien. Todo es sentarse a que te dé un poco el aire y luego tira millas. Total, uno más.
Y te paras a pensar, joder, son casi las cuatro y yo sin el pijama. Y joder, lo que me gustaría dormir sin él. Sin el pijama, digo.
Anda! La hoja rojiza que has cogido esta mañana, mira. Y todavía sin descolorear. Bien, eso, y las buenas noticias de la pelirroja han sido los puntos memorables del día.
A todo esto, debería organizar un poco la leonera, y mi cabeza también, de paso, solo.
No sé, esto de la escritura espontánea me está resultando divertido.

Acaba de producirse en mi cabeza un choque de titanes. El que decía que quitara la música por mi bien, y el que me ha dicho que la deje puesta. Ha ganado la música, y ahora los beats de la canción me están torturando a base de hostias de tristeza, qué se le va a hacer.
¿Raise your weapon? ¿Watch me burn? ¿En serio? ¿A estas horas?
Itunes, me estás tocando la moral.

Voy a darle al aleatorio y que sea lo que la suerte quiera.
Total, sin musas y sin suerte, muy lejos no puedo huir.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

And..


Things just change. That's all. 
Move on. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

El más sensible, quizá el más necesario.



Odio los paraguas. ¿Sabías?
Es un odio irracional, no sé de donde viene. Pero si son rojos aún más. No preguntes por qué, no sabría contesarte.
Igual que odio una cama fría. No sé. Y más desde que descubrí lo de dormir con alguien.
Una cama fría es impersonal. Es como una persona conocida solo por su número de historial. Como una canción que pasa desapercibida.
He aprendido a apreciar el calor de una cama, y de lo que ello conlleva. No es solo el hecho físico de que no te de un escalofrío al entrar y casi hubieras deseado quedarte fuera, no.
Es el hecho de que ese calor te hace apreciar un abrazo a medianoche, que te despiertes con una mano apoyada en tu cintura, o que al girarte haya unos ojos mirándote como nunca creías que podrían mirarte a pesar del desastre que conlleva la mala costumbre de no desmaquillarte antes de ir a dormir. 
De que te sientas protegida, y a la vez, tranquila. Querida.
Que son ese tipo de cosas que en el momento te hacen sonreír, pero que sentada una tarde de domingo en casa hacen que tu cara se vuelva épica, por que te das cuenta de que has encontrado algo que vale la pena cuidar. Por que no son demasiadas las veces que la vida te da la oportunidad de aferrarte a algo y mantenerlo. Por que hasta que no has sabido que es, no has podido echarlo de menos. Pero después, ah, después es otra historia..
Por que después sabes que no es que no quieras echarlo de menos, es que ni siquiera quieres pensar en la posibilidad de que puedas perderlo, por que eso ya das más miedo que todos los saltos al vacío que hayas tenido que dar para poder llegar a lo que tienes.




“Cuando nos describimos como seres sensibles, lo que queremos decir es que somos conscientes. El significado más literal y amplio es que tenemos percepción sensorial.”
“Para entender, tenemos que usar la cabeza, es decir, la mente. En general, se piensa en la mente como algo localizado en la cabeza, pero los hallazgos en psicología sugieren que la mente no reside necesariamente en el cerebro sino que viaja por todo el cuerpo en caravanas de hormonas y enzimas, ocupada en dar sentido a esas complejas maravillas que catalogamos como tacto, gusto, olfato,oído y visión.”1



martes, 4 de octubre de 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

It's never too late.



For what it’s worth: it’s never too late or, in my case, too early to be whoever you want to be. There’s no time limit, stop whenever you want. You can change or stay the same, there are no rules to this thing. We can make the best or the worst of it. I hope you make the best of it. And I hope you see things that startle you. I hope you feel things you never felt before. I hope you meet people with a different point of view. I hope you live a life you’re proud of. If you find that you’re not, I hope you have the strength to start all over again.

Shoutitloud


Dímelo, con la mano en ese corazón de fuego en el que te escondes, dímelo, y te seguiré al mismísimo infierno.

Bicho.


I hate the way you talk to me,
and the way you cut your hair.
I hate the way you drive my car,
I hate it when you stare.
I hate your big dumb combat boots
and the way you read my mind.
I hate you so much it makes me sick,
it even makes me rhyme.
I hate the way youre always right,
I hate y...I hate it when you lie.
I hate it when you make me laugh,
even worse when you make me cry.
I hate it when youre not around,
and the fact that you didnt call.
But mostly I hate the way I dont hate you,
not even close
not even a little bit,
not even at all.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Skin code.



- "Lonely - he said.- I don't know. They tell me this is cold. I don't know what cold is, because I don't freeze. So I don't know what lonely means either. Bears are made to be solitary. "

Reencuentros.




Dijeron que murió de sobredosis.
Solo se sabe, que la encontraron sola,
como tantas veces.
Con una sonrisa rota, pintada de rojo.
A pesar del frío de su piel, mantenía su apariencia ausente.
Nadie diría que su sonrisa no volverá.

Who.




La diversión de discutir con tu propio orgullo a altas horas de la madrugada, y los guiños escondidos de un mal carácter que no sabe si seguir el ritmo de la música o centrarse en el humo ascendente que lucha por rozar el techo de luces de neón.
Unas medias rotas y una sonrisa cansada que se quita el carmín frente a un espejo sin filtros, una realidad demasiado desnuda para muchos.

Descp.

¿Cara? la que tu quieras, y la que más.
Los centímetros de más en los vestidos se iban perdiendo junto con las oportunidades de encontrar el amor y las ilusiones de unas manos cálidas en las que esconderse las noches de invierno, desde que la vida le pasó factura de su inocente niñez, a base de ostias y Brujas de cuento.
Pasó de princesa a Puta cuando se cayó de los zapatitos de cristal, una noche haciendo eses.
La misma amistad le puso un hombro para llorar, y a dos centímetros de limpiar el maquillaje corrido, lo quitó para reirse de ella. A la primera se escondió detrás de un cristal, y miró.
Un año, otro.
En los que la experiencia la salvó de ostias más fuerte.
Y ya, cuando las hojas de los árboles se caían, decidió cerrar su imaginación, su ilusión y Romper el cristal, Tras horas insufridas de momentos de los demás, caras falsas, y sonrisas retraidas.Decidió dejarse llevar.
Y los escotes fueron su mejor arma de defensa.
El pintalabios su huella, Y el precio por su compañía era quedar jodido, caliente, y sin dinero en una barra.
Viendo como tras ese rojo carmesí que bordaba sus labios como en las colchas de puntola veías reirse con esa maldad natural que caracteriza a los trotamundos. 

Soul on fire.


La ví marcharse, riéndose del mundo con una boca color carmín y la linea de las medias serpenteando por sus piernas. Los tacones sonaban y la chaqueta que iba arrastrando susurraba los sentimientos que silenciaban sus ojos.
La última vez que me miró, fue al girarse y decirme con los ojos que se iba para no volver. Aún extraño el olor de su perfume por las mañanas y los dedos de pianista jugando con mi espalda.
Aún.
Y quizá.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Kamikaze.



A muchos le daba miedo su forma de mirar. La forma de encarar a la vida.
No era fácil mirar a esos ojos que retaban al Sol y que buscaban el infinito en cada esquina por doblar. Tampoco era fácil de comprender su forma de pensar, y las variables que asimilaba su cabeza ante cada problema que se enfrentaba. Ni era fácil llevarse bien con la barrera casi física que imponía entre la gente y ella. No era fácil entender la fiereza con la que defendía su independencia, ni su mal humor de por las mañanas.

Muchos aplicaban la definición de dificil, otros ni si quiera intentaban acercarse. Pero definitivamente, había decidido volver a usar esa vieja camiseta de pijama y a volver a mirar por la ventana dejandose llevar por sus pensamientos. Había decidido poner los pies en el suelo e intentarlo una vez más. Había decidido jugarse el cuello, las cartas y la piedra que tenía alojada en el pecho a modo de corazón.

Había decidido quemarse con el fuego y sonreír esperando al amanecer, pero esta vez, con un compañero de viaje cuya forma de mirar quemaba tanto como la suya. Suena curioso, no? 

martes, 27 de septiembre de 2011

Queen of the damned.




Creo que tú sabes de lo que hablo. De esa sensación apenas perceptible que serpentea por tu columna vertebral. Hablamos de cuando estás en algún lugar totalmente gris y de repente pasa. Hablamos de cuando de repente empieza a llover, y se te calan hasta los calcetines y tu sigues bajo la lluvia, mirando al cielo y respirando tan solo.
O hablamos también del atardecer en aquel descampado, oyendo solo al viento. O quizá de aquel amanecer sentado contra la pared, en el que tan solo la bombilla parpadeante te puede traer de vuelta al mundo.
Hablo de que, a pesar de la esceptibilidad, los motivos para retraerte y las mil murallas mentales que nos vamos construyendo poco a poco según la vida nos va jugando malas pasadas hay que aprender a quedarse desnudo ante tí mismo. Por que si no consigues verte sin el muro de cemento, es que te estás perdiendo todos esos pequeños placeres, considerados también como pequeños pecados personales, que te llevan a sonreir a media voz, y a guiñarle el ojo al mundo de nuevo. A pesar de todo, hablamos de esos momentos en los que te gustaría que se parara el reloj de arena y todo estuviera quieto.

Quizá nunca tenga las cartas correctas en esta partida, y puede que tropiece otras mil veces por el camino, pero me voy a seguir considerando una amante de estos pequeños placeres y causas perdidas que me llevan a seguir paseando por estas calles llenas de caras sin nombre y de pasos sin banda sonora.
Quizá, a pesar de todo, el poder seguir dando pequeños suspiros me hace aferrarme a lo que tengo como un clavo ardiendo. Y perderé, pero nunca podrás decir que he dejado de jugar. 

martes, 20 de septiembre de 2011

Hold my bones.




La música sonaba en el reproductor de fondo mientras miraba por la ventana. El amanecer era cada vez más latente, y el cielo estaba inmerso en ese color tan indefinible que llega con las horas del reloj en las que uno no debería estar despierto.
El compás de la respiración marcaba el ritmo y tras los bostezos, mil ideas que pasaban tan rápido como los kilómetros. No le gustaba tener que ir con la ventana bajada, por que el mover la mano al compás del aire por la ventanilla le ayudaba a calmar los pensamientos. Sin embargo, por extraño que pareciera, había un punto en su cabeza que ardía como si fuera una fuente de ignición que hubiera explotado. La mano que sostenía la suya, y que tamborileaba con los acordes de la canción, le indicaba que no estaba sola. Aún le sonaba raro. Pero no le sonaba nada mal. 
  

viernes, 16 de septiembre de 2011

Fuck me, I'm stitched.




..It's not an issue, just remove the hateful tissue.
We all know her age is endless.
It's all pain. It's all disease man, it's obscene. Dull itchiness, my little twin.
The way you stalk, that's well, "I want again," she said. "I want it now," she said.
"If you don't listen to what I say, just masturbate your love away."

jueves, 15 de septiembre de 2011

Growing up.


“Growing up is never easy. You hold on to things that were. You wonder what’s to come. But that night, I think we knew it was time to let go of what had been, and look ahead to what would be. Other days. New days. Days to come. The thing is, we didn’t have to hate each other for getting older. We just had to forgive ourselves for growing up.”

4:13



Al pie del camino, al filo de cualquier mañana.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.



¿Para qué quieres saber el día que vas a morir? ¿Para replantearte una vida perfecta hasta el momento en el que tu reloj diga basta y que algo se rompa dentro de tí?

A ella nunca le preguntaron si quería saber cuando iba a morir, es más, ni siquiera le preguntaron si quería vivir.

Luces de neón parpadeantes y abrigos de media cintura coreaban una triste melodía que perseguía su existencia como una banda sonora inacabada. Medias de encaje y ligueros mal puestos eran su seña de identidad. Labios color carmín y escotes donde uno perdía la noción del tiempo. Siempre fue una sirena que huyó del mar, y se quedó varada en el primer bar de carretera.

El primero que aquella fatídica noche le abrió las piernas dejó un regusto ácido y sudoroso en su piel. Nunca volvería a ser la misma.
Poco a poco, gracias a los galanes de una noche, caballeros hasta la entrada de la habitación, fieras de puertas para adentro, consiguió una máscara.
La máscara que se ponía cada día a las siete de la tarde, a base de capas de maquillaje para tapar las arrugas de desesperación y de dibujar con rojo pasión lo que un día murió dentro de ella.
Buscando algún resto de lo que un día fue, mirándose al espejo, de repente, sintió.

Desesperación, de no saber cómo había perdido tantos años de su vida. Dejándose engalanar cada noche por un varón gris escondido en el cuello de la camisa, indiferente a sus sentimientos y emociones, que buscaba despejar su polla y su mente sin los galanteos de las discotecas.
Asco, de haber dejado que su vida se convirtiera en el recuento de condones en la papelera.

Cada tres semanas iba a la tienda de lencería, a renovar su vestuario a base de ofertas de dos por el precio de uno. La dependienta, señorona de a pie, entrada en años y en carnes, sentía lástima de aquella pobre muchacha que había ido a dar con sus huesos a aquel hostal de mala muerte, cosechando a su espalda venéreas y cicatrices de cigarrillos sobre su piel.
Nunca se atrevió a decirle nada, por temor y respeto, pues a pesar de haberse convertido en un fantasma sin alma que vagaba por el puerto en sus ratos libres, aún aparecía de vez en cuando el brillo de esa fierecilla que la había hecho huir de casa, de las palizas de su padre y las palizas que le propinaba a su madre, con la esperanza de labrarse un futuro sin moratones; pero el simple regreso al presente hacía que esa llama se extinguiera como si nunca hubiera existido.

Más de una noche había comprobado los excesos del alcohol y demás sustancias que te prometen el olvido y, lo único que te regalan es un martilleo en la cabeza al día siguiente. No tenía amigas, y la única que había escuchado sus confidencias era la señora de la limpieza, mujer que una mañana la había encontrado semidesnuda en el baño, después de haber vomitado hasta la decencia en un intento de usar el alcohol como desinfectante del alma. La limpió y la metió en la cama sin pedir nada a cambio, tan solo la promesa de la no repetición.
Nunca lo prometió.
Y cierto es que la noche en que tuvo la jeringuilla en su mano, con el líquido brillante debajo de la bombilla de 100W de su habitación, dudó durante una hora, y, tras esa pausa en su vida, introdujo con cuidado la aguja en la que se convertiría su vena favorita.
Ignoraba a los muchachos que le prometían la huida de aquel antro, y se sometía a los cincuentones que tardaban menos en desabrocharse el cinturón que en correrse.

Su vida se reducía a las cuatro paredes de pintura desconchada del piso segundo, puerta derecha. Una fotografía del mar, un cepillo añejo y una carta sin abrir eran sus verdaderas pertenencias. Todo lo demás eran accesorios de aquel simulacro de vida que le había tocado en la lotería del infierno.

En sus dedos, baratijas de segunda mano encontradas en un cajón de la anterior propietaria de la habitación, una pelirroja de infarto que no había sobrellevado su cautiverio y se había suicidado, tras meses de meterse los dedos hasta la campanilla, con un paquete de antidepresivos mezclados con unas copas de vodka al atardecer. La encontraron tirada en el baño con cortes en los brazos y los dedos machacados del efecto corrosivo de la bilis. Bonito espectáculo para el cliente de las diez.

La radio sonaba con interferencias, la hora de la música. ¿Música? ¿Qué es la música? Se preguntaba todos los días. Recordaba a aquel poeta despelujado que apareció un día y le cantó a la orilla del mar buscando más un rato de compañía que el desahogo sexual. Intentó convencerla de que la música transmite sentimientos, y puede hacerte ver las cosas de otro color.
Pero ella, que hacía mucho tiempo que estaba muerta, solo veía en el futuro el negro y el gris oscuro como máxima variante. Ignorando las palabras de aquel joven se fue, y nunca más supo de él.
Una lástima, podrían haber sido amigos. 



Hoy día allí sigue, ahogada. Presa del reloj y del paso del tiempo, ignorando las huellas que deja en su cuerpo y colgándose de los hilos que salen de las cortinas para no perder la cabeza y dejarse llevar por la marea de locura que cada día llega más lejos en su mente.