viernes, 8 de julio de 2011

I won't confess.


I don't believe in love; I believe in physical attraction. Leave behind the emotions, just hear what says your skin.. Forget your mind, go back to the basics.

Something borrowed, something blue.

Estaba sentada en el tejado que sobresalía bajo su ventana. Muchos si la vieran dirían que está loca.
De los auriculares salen unas notas discordantes que recuerdan vagamente a las mañanas de verano.
No es cierto que esté loca.

Tiene los ojos cerrados.
Las manos acarician el viento como si tocara una música muda y en su cara se atisba un intento de sonrisa, pero está rota.
Quizá se le ha olvidado sonreír después de tanto tiempo.
Ha abierto los ojos.

Me ha visto.
En sus ojos hay un brillo de melancolía, su cara se ha llenado de la luz de los recuerdos de los días pasados.

No está triste.
Le hablo, pero no puede oirme.
Sabe que aunque cierre los ojos, yo estaré esperando para volver a ver su luz.
Sus manos han parado y ahora reposan sobre las arodillas.
No está triste.

El sol se ha escondido.
Ya no mira al horizonte.
Sonríe.
Observa nacer una vez más las estrellas.

Ha cambiado de postura, ahora se abraza las rodillas como si temiera romperse.

Una lástima que ella no pueda tocarme.


The bed got fire.

Things to do before I die,
unknown pleasures.

Nunca perdió el control.


Y ver amanecer tras el cristal de aquel vaso, lleno tan solo de hielos, y cargado de todas las emociones que saqué de mi alma. Sentada en ese banco solitario al final de la calle, donde tan solo los gatos callejeros pasean, a la espera de un futuro más prometedor que el que me trae el periódico matinal. 
Búsqueda de la niebla que serpentea entre las gotas de lluvia vistas al trasluz de una farola, sonrisas con la promesa de una buena perspectiva del telón.

Good times for sinners.


Tras una persiana medio bajada, con el humo del cigarrillo atrapándose entre sus ojos, y la sonrisa de quien no tiene nada que perder, me dijo algo que se me quedó grabado.

- ¿Sabes? El mejor consejo que me dieron nunca fué que me tomara las cosas con calma y siempre buscara la parte racional, porque es la única que te va a ayudar a encontrar la salida correcta, con el menor daño posible. - Desde entonces, solo me reconoce la gente que sabe donde mirar.


Amargo.


Y otra vez la misma habitación.
La misma cama por hacer y la misma pared con fotos que se caen.
Los mismos recuerdos que retumban en los rincones.
Y la misma sensación que le impide huir.
La bombilla, solitaria, parpadea intentando contener su ultimo aliento mientas ella está tumbada en el suelo, con los pies en la pared.

Está de espaldas a la ventana y parece que las vetas de la madera fluyen hasta encontrarse con las ideas que se le amontonan en la cabeza.

El teléfono, silencioso, está tirado por algún rincón, probablemente entre las cervezas vacías.
Colgados del sofá, unos vaqueros.

La luz que entra por las rendijas de la persiana le molesta en los ojos, y en su boca se junta el gusto de la resaca con el sabor amargo de la derrota.
En el calendario hay tachados tres días, y, en la mini cadena empieza a sonar de nuevo la misma canción.
Si no fuera por el tic tac del reloj de la pared, diría que el tiempo se ha parado.

Sin embargo, el ruido de los coches es incontenible.

Ella misma se ha encerrado en una cárcel sin barrotes.

El teléfono comienza a sonar, y se arrastra a por él, dejándose caer luego contra la pared.
Mira quien llama y lo vuelve a dejar caer al suelo.

Reúne fuerzas para levantarse y va a por otra cerveza. Ha perdido la cuenta de las que lleva hoy.

En la cocina, el neón hace que todo sea demasiado reluciente. Era pequeña, pero para un alma solitaria como ella, era demasiado grande.
Se sentó en la encimera, con los pies colgando.

La nevera hacía ruido, y del grifo caían gotas que retumbaban como cañonazos en la habitación.
Las paredes se le caían encima también allí.

De repente, la bola de pelo apareció por la cocina. Se acercó lentamente y en sus ojos se vio reflejada tal y como estaba en ese momento.

Cansada, derrumbada, furiosa.

Con un suspiro se levantó de un salto y se dirigió al baño.
Se quitó la camiseta raída y se metió en la ducha, donde quizá el agua consiguiera sacarla de su cárcel invisible.

Un chorro de agua fría le cayó encima, y, sin previo aviso, empezó a llorar.

Se dejó caer, y, abrazada a sus rodillas, dejó que las lágrimas borraran los efectos del pasado.
Casi lo consigue.
Cuando él la encontró seguía allí, temblando y empapada.

Esta vez la batalla había podido con los prisioneros de guerra.


Your name, your face, it’s all you have left now.

miércoles, 6 de julio de 2011

..Onfire.


- No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo -

martes, 28 de junio de 2011

Cheers.


Quiero que salten chispas, que bulla la sangre. Quiero un anochecer, un amanecer y una puta constelación. Quiero agresividad, quiero risas. Quiero mandar a la mierda, reir y suspirar. Quiero cometer locuras, tirarme a la piscina, saltar de golpe y caer con las manos. Quiero tener cosas que me hagan comerme la cabeza, quiero coger el coche y poner la música sin rumbo fijo. Quiero cocinar sin ropa y beberle a las farolas. Quiero seguir un ritmo, adelantarme y comerte la boca. Quiero perderme entre las sábanas y joder al paso del tiempo. Quiero hacer preguntas y cortes de manga. Quiero perderle el sentido al mundo, y sonreir al compás de unos riff's al aire de la noche.
Quiero tazas de café con los pies en el sofá y pizzas tirada en el suelo. Quiero encontrarme para poder decirme que me de unas vacaciones y me dedique a mirarme el ombligo.
Quiero sexo, drogas y rock'n'roll.



miércoles, 22 de junio de 2011

Face.


Amaneció, la vi irse sonriendo con lo puesto por la puerta del balcón. El pelo al viento diciendome adiós.

Por que decidió que ya estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón.

sábado, 18 de junio de 2011


"Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es el sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda puerta es el olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dich ode que "El tiempo todo lo cura" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera puerta es la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La ultima puerta es la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado. "


Rise Against - Behind Closed Doors