domingo, 20 de noviembre de 2011

Soundtracks.




Que un domingo de resaca te digan algo así como, textualmente esto, 
"Mi opinión de tu blog: 

  •  Ha sido muy gratificante
  •  Ha sido siniestro y a la vez calido!
  •  Ha sido tan familiar como desconocido!
  •  Ha sido tan intelectual como incoherente
  •  Ha sido tan logico como filosofico!
  •  Ha sido tan andrea como andrea!  Ha sido muy tu!
    • A sido muy el muy ella my YO muy todo aquel q te conoce yq entiende lo q eres capaz con ese don tuyo de teclear en un simple teclado de ordenador o de iphoneeee
    • Ha sido, como dije antes, digno de ti!"

  • Hace que de repente te suban ganas por la columna vertebral de seguir escribiendo. Por que leer eso hace que una pelota cálida se te ponga en el estómago, y si ya luego, lo que haces es discutir sobre alguno de los textos que hay, viendo que hay alguien que los ha leído con todo el interés del mundo y que siente como suyo un pensamiento tuyo que has plasmado en esta simple página web, te hace sonreír, como poco. 

  • Por que hoy por fín he conseguido tomarme un chocolate a la menta - Hola, invierno - y la sesión de Soundtrack's de películas que me estoy dando en vez de dormir - error máximo -
  • van a conseguir que reúna fuerzas para mañana sí o sí. 



Mañana me toca levantarme a una hora en la que ni siquiera están puestas las calles, y estoy pensando que debería cargar una dosis de nueva música, y meter el cuaderno-de-pintá y los lapices de colores para la sala de espera.  
  • Me voy a ir a ver si duermo algo, por que a este paso el despertador me va a gritar que me vaya a la puñetera cama. 

  •  

sábado, 19 de noviembre de 2011


Y que en estas épocas empiezas a hacer balanza, ves que se acaba el año y dices, joder, qué rápido ha pasado, no?

martes, 15 de noviembre de 2011

Departures.



Sí, ese dibujo perdido que quedó guardado entre los textos y los bocetos de las tardes de invierno y las preguntas que se evaporaron con el humo del chocolate caliente. 

Todas esas tardes de puta película con mantita, donde dos universos chocaban y los colapsos quedaban evidenciados por una lluvia de ropa por el suelo, que se mezclaba con los lápices de colores, los botellines de cerveza y los libros de poseía. Todas esas veces qeu las velas se fundieron tras horas de charlas insufribles para el mundo. 

Esas burbujas de pensamiento que no hacía falta decir, la ausencia de nadie y las frases escritas en la pared con carboncillo. 

Un "crimen racional" al lado del dibujo de los niños que fueron. Manchas de pintura que van sumándose a las letras de las canciones, los posters y las fotografías. 

Son raros, son los lados de una misma moneda. Y el peligro de estar tan cerca es que podrían quemarse, pero ambos saben que llega la hora de correr el riesgo y que las sábanas del domingo por la mañana queden manchadas de café mientras la risa sustituye a la radio y nubes pasan imperturbables por la ventana del techo. 

"Partículas de emociones detrás de drogas cortadas." 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cuadernos negros, crema de manos y gelocatiles.



Me produce mucha curiosidad la gente que se dedica a disecar promesas y a esquivar preguntas directas. 
Es algo raro, como el escalofrío en la espalda que me producen las incógnitas. 

Me acabo de asomar a la ventana y me he cruzado con las huellas de la última vez que me apoyé en el cristal para ver pasar a los recuerdos. Sí, miralas, ahí siguen, ahora hacen contraste con la luz de la tercera farola de la calle, la que me saluda cada noche y me cuenta si llueve o no. 
Hice lo que prometí antes, colocar la leonera, y parece que al menos tengo un poco de espacio más donde respirar,  ahora tengo el suficiente como para inhalar hondo y refugiarme en el sillón reclinable envuelta en una manta. La cámara me vigila desde una esquina de la mesa, justo detrás del cactus, para que no se me escape ningún suspiro. 

La pandilla de Quique Gonzalez, Ismael Serrano y Marwan me están dando una dosis en vena de cantautores por los cascos que me está dejando de vuelta y media. 
Creo que a veces tengo tendencias de autotortura, pero es que no puedo evitar sonreír ante un "Es personal, una puerta inaccesible, es personal, personal e intransferible." que me infla la espina dorsal de recuerdos y me da un pedacito del pastel de nostalgia que me pide el cuerpo a estas horas. 

Creo que voy a oficializar el pijama como uniforme de domingo, con calcetines gordos de colores - para que al menos tenga color algo en el día - y un tazón de café como Polo Norte en mi habitación. 

Antes estuve pensando en la chica de la camiseta descolorida, y en sus noches de resaca. Y lo he asociado con las luces en movimiento del viernes por la noche - liada de las grandes - de la que saqué unos cuantos rasguños en el punto G de la nostalgia, que tengo intención de curar con unas latas de cerveza y una tarde de tirarme al Sol de invierno a ver pasar el tiempo delante de mis narices sin intentar detenerlo. No necesito llorar para desahogarme, necesito que mi cabeza deje de bombardearse a sí misma con aluviones de ideas para dormir tranquila,  y que las cortinas de humo que se me forman como analgesia al corazón desaparezcan. 

"Pero ella querrá algo más, y yo nunca supe dar promesas, que no hay un corazón que sepa andar cuando le golpea la exigencia. Pero ella querrá algo más, algo que durará para siempre, no sé si podré dar algo más, que un amor eterno de tres meses."  ¿Ves? Este tipo de frases. 

Pero de momento no voy a huir, entre otras cosas, por que solo huye quien tiene un sitio donde ir, y por que, según un blog que leí hace poco, "Huir significa ir a buscarte." 

Necesito que las luces de invierno hagan un pacto con mis tazas de café, y consiga un poco de silencio para poder terminar de estar de una vez, por que ya no me reconozco ni metida en mis botas negras. Debe ser esto de hacerse mayor, y de darse por vencido. Igual, o no. 

Igual lo que hago es esconderme dentro del abrigo homeless y dejar que pase el invierno sin moverme del sitio, si me siento contra la pared los problemas pasarán tan deprisa que no se darán cuenta de que estoy ahí.

Y me ha dado por buscar entre mis papeles por una anotación que creía que había perdido, pero he re-encontrado. 

"You said try and lose.
Everything you've known.
Everything you've seen.
Everything you've loved.
Everything you've been.
Everywhere you've walked.
Every song you sing, 
and every time you wake..
It haunts you once again." 


Me voy a tomar por culo. Digo, voy a cambiar de lista de reproducción y a por otra taza de café. Arrivederci. 



Only option left.


I don't give up easily; I fight for what I want. It takes a lot for me to actually give up on something or someone. I can't just throw away all the hard word and time I put into it. I can't just give up because times are hard, especially if that person means so much to me. I keep fighting for what I want until I can't fight anymore, until giving up is the only option left.

No te salves.


No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.


M.B. 

Rojo.



Tardes de domingo como las de hoy, deberían pasar de largo sin saludarte, por que una tarde  gris como esta te deja un regusto amargo en la boca del estómago no es sana para nadie. 


 La carpeta de música de carretera sonando con sus riffs de guitarra y aires de melancolía,  y yo intentando recomponer un poco mi cabeza después de un fin de semana del que extrañamente he salido ilesa. Aún me pregunto cómo, por que estoy pensando en darme de baja en la vida social e irme de retiro espiritual a pintar y a tomar té con menta envuelta en una sudadera grande y con ganas de respirar aire fresco. 
Ultimamente se me hacen muchas preguntas, y estoy empezando a pensar que se esperan de mí cosas que no. No, y punto. 
A todo esto, hecho de menos nadar, creo que voy a ir a la piscina un día de estos a meterme debajo del agua y a aguantar la respiración para oir silencio. 
No lo sé, de hecho, cada vez creo que sé menos, y las ganas de hundir mis sentidos entre los hielos de un whisky perdida en medio de la nada no van a ayudar, pero si me fijo mucho rato en las nubes me doy cuenta que me gustan más cuando se mueven deprisa, así que creo que me voy a mimetizar con ellas y a moverme rápido, así estaré más a salvo.  


- Sick and tired, I stand alone - Benditas canciones de Metallica, con jodidas frases oportunas que te contraen el diafragma sin querer y te cuesta volver a respirar. Esto de la música tiene más efecto del que pensaba, analgésico o no, pero hace efecto. Anda, mira, Placebo, lo que me faltaba. Bueno, otro trago del café y a continuar. 
La hoja ya se está secando, pero creo que me gusta más ahora. Y los libros que cogí el otro día de la Biblioteca los tengo aquí, en un montón sin organizar, debería ponerme con ellos, y ya de paso, a intentar dibujar, que es lo único que últimamente me abstrae. 


Últimamente le estoy demasiadas vueltas a la frase "El tiempo no será jamás un amigo", y cada vez estoy más convencida de que es totalmente cierto. Time is always against us. 
Estas brainstorms  que me sirven de terapia no tienen mucho sentido, pero me ayudan a encontrar un poco de tranquilidad y una praxis para seguir adelante sin quemarme. 
¿Ves? 


No, no lo verás, pero es lo mismo, ni yo misma lo entiendo a veces. Me voy a volver un cactus. He dicho. a hacer un recopilatorio de frases que me gustan en mi libreta roja. De estas de llevar siempre encima y apuntar lo que se te venga a la cabeza. Otra buena terapia. Por que a lo tonto, he vuelto a terminar escuchando Schranz, y esto no puede ser bueno. 
Una de Moonlight Shadow, remix del señor Kröcher, para un ultimo empujón para coger fuerzas para organizar la leonera. 


Espera, igual si la organizo, se me organiza la cabeza también. 
Probemos, total, esto de las hostias de tristeza y melancolía se está convirtiendo en mí en algo tan habitual como mis cuatro cafés para seguir con los ojos abiertos. 











viernes, 11 de noviembre de 2011

10 minutos más tarde.



Y de estas que te pones a escribir sin saber muy bien por qué, y encima a horas intempestivas.
Que decides no borrar nada de lo que teclean tus dedos y miras el reloj, 3:39.
Muy bien, otro día que no consigues dormir antes de las 12, claro, con Justice en la cabeza, el regusto del toffee en la boca y el mareo de la tanda de Coronitas en sangre, dificilmente vas a dormir.
A todo esto, tu tensión se desploma al suelo a las 00:30 y ves todo en píxeles y oyes con eco, pero todo bien. Todo es sentarse a que te dé un poco el aire y luego tira millas. Total, uno más.
Y te paras a pensar, joder, son casi las cuatro y yo sin el pijama. Y joder, lo que me gustaría dormir sin él. Sin el pijama, digo.
Anda! La hoja rojiza que has cogido esta mañana, mira. Y todavía sin descolorear. Bien, eso, y las buenas noticias de la pelirroja han sido los puntos memorables del día.
A todo esto, debería organizar un poco la leonera, y mi cabeza también, de paso, solo.
No sé, esto de la escritura espontánea me está resultando divertido.

Acaba de producirse en mi cabeza un choque de titanes. El que decía que quitara la música por mi bien, y el que me ha dicho que la deje puesta. Ha ganado la música, y ahora los beats de la canción me están torturando a base de hostias de tristeza, qué se le va a hacer.
¿Raise your weapon? ¿Watch me burn? ¿En serio? ¿A estas horas?
Itunes, me estás tocando la moral.

Voy a darle al aleatorio y que sea lo que la suerte quiera.
Total, sin musas y sin suerte, muy lejos no puedo huir.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

And..


Things just change. That's all. 
Move on. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

El más sensible, quizá el más necesario.



Odio los paraguas. ¿Sabías?
Es un odio irracional, no sé de donde viene. Pero si son rojos aún más. No preguntes por qué, no sabría contesarte.
Igual que odio una cama fría. No sé. Y más desde que descubrí lo de dormir con alguien.
Una cama fría es impersonal. Es como una persona conocida solo por su número de historial. Como una canción que pasa desapercibida.
He aprendido a apreciar el calor de una cama, y de lo que ello conlleva. No es solo el hecho físico de que no te de un escalofrío al entrar y casi hubieras deseado quedarte fuera, no.
Es el hecho de que ese calor te hace apreciar un abrazo a medianoche, que te despiertes con una mano apoyada en tu cintura, o que al girarte haya unos ojos mirándote como nunca creías que podrían mirarte a pesar del desastre que conlleva la mala costumbre de no desmaquillarte antes de ir a dormir. 
De que te sientas protegida, y a la vez, tranquila. Querida.
Que son ese tipo de cosas que en el momento te hacen sonreír, pero que sentada una tarde de domingo en casa hacen que tu cara se vuelva épica, por que te das cuenta de que has encontrado algo que vale la pena cuidar. Por que no son demasiadas las veces que la vida te da la oportunidad de aferrarte a algo y mantenerlo. Por que hasta que no has sabido que es, no has podido echarlo de menos. Pero después, ah, después es otra historia..
Por que después sabes que no es que no quieras echarlo de menos, es que ni siquiera quieres pensar en la posibilidad de que puedas perderlo, por que eso ya das más miedo que todos los saltos al vacío que hayas tenido que dar para poder llegar a lo que tienes.




“Cuando nos describimos como seres sensibles, lo que queremos decir es que somos conscientes. El significado más literal y amplio es que tenemos percepción sensorial.”
“Para entender, tenemos que usar la cabeza, es decir, la mente. En general, se piensa en la mente como algo localizado en la cabeza, pero los hallazgos en psicología sugieren que la mente no reside necesariamente en el cerebro sino que viaja por todo el cuerpo en caravanas de hormonas y enzimas, ocupada en dar sentido a esas complejas maravillas que catalogamos como tacto, gusto, olfato,oído y visión.”1